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 | Los pisos de la vivienda: la terraza |
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Al momento de escoger el material para revestir pisos y muros de las distintas áreas de una vivienda, es importante tener en mente no sólo consideraciones de tipo estético sino también aspectos prácticos y funcionales relacionados con el uso específico de cada lugar. |  | |
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 | Las funciones inherentes a cada lugar, el tamaño de la familia y los hábitos de vida de sus integrantes, son relevantes a la hora de determinar la ubicación de los distintos espacios dentro de una vivienda. La correcta definición de esos espacios, tanto interiores como exteriores, complementada por detalles prácticos como una iluminación bien pensada y una adecuada elección de materiales, determinan muchas de las sensaciones percibidas al ocupar un determinado lugar, pudiendo hacer o no de éste un espacio acogedor, práctico y atractivo.
Este artículo pertenece a una serie en donde analizaremos en detalle las alternativas más frecuentemente utilizadas en pisos y muros en los diferentes recintos de una vivienda. En esta ocasión examinaremos los pisos de la terraza. |
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 | Función y requerimientos básicos
· La terraza puede llegar a ser uno de los lugares más agradables y acogedores de una casa. Su potencial radica en que se trata de un espacio intermedio entre el interior y el exterior, en donde se puede disfrutar del sol, la brisa y la naturaleza cómodamente.
· En nuestro país, la primavera y el verano entregan un rol protagónico a las terrazas. Muchas de las actividades que en invierno solemos hacer al interior de la casa, gracias al buen tiempo, se trasladan al exterior. Es así como la terraza se convierte también en comedor al aire libre, lugar de lectura, de aperitivos, de conversación o simplemente un espacio de contemplación y descanso.
· Para quienes viven en departamentos, la terraza cobra mayor importancia aún, pues pasa a ser el sustituto del patio o del jardín. Favoritas a la hora del relajo, la incorporación de vegetación en maceteros o jardineras es clave para hacer de ellas un lugar con "ambiente".
· Las terrazas abiertas quedan muy expuestas a las inclemencias del tiempo: el frío, el calor, el viento. También deben resistir el agua: de la lluvia, los regadores, de los pies recién salidos de la piscina, etc. Por esta razón, entre los requerimientos básicos de sus pisos está el que sean antideslizantes, para disminuir el riesgo de accidentes.
Cuando se opta por protegerlas mediante una pérgola combinada con una trepadora, o plantando cerca algún árbol frondoso que aporte su buena sombra en verano y deje pasar los rayos del sol en invierno, es importante considerar que no pocos ejemplares de árboles botan semillas o líquidos que terminan ensuciando los pisos de la terraza. Es conveniente, por lo tanto, que el pavimento sea fácil de lavar o que no acuse tanto las eventuales manchas. Hay varias opciones apropiadas.
· Si la terraza es techada, estará mejor protegida de los efectos del sol y de la lluvia, sin embargo, ninguna terraza está libre de la acción del viento, que arrastra hojas, polvo, arena y puede incluso hacer volar más de alguno de los muebles u objetos instalados en ella. Un piso resistente a la suciedad y fácil de limpiar es otra de las condiciones indispensables en un lugar sometido a tales embates. Más aún, si las mascotas suelen compartir también el uso de estas áreas. |
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 | Estilo y color
· Estilo: Al elegir el estilo de su terraza, hay que considerar que el material y el color del piso juegan un rol fundamental. Por ser un espacio abierto, la importancia de los muros es muchísimo menor frente a la del suelo a la hora de crear "ambiente".
Como ya señalamos, la terraza es un lugar intermedio entre el interior y el exterior. Podemos jugar con ese matiz y hacer de ella un espacio de carácter más bien interior o de carácter fundamentalmente exterior, dependiendo del estilo de los muebles, la decoración y por sobre todo la elección de los materiales del piso. Continuar en la terraza con el mismo piso utilizado al interior de la casa ayuda a crear la sensación de continuidad entre los espacios y a entender este espacio como una prolongación del interior. Eso sí, para lograrlo es necesario que el material sea factible de usar al exterior.
Los materiales pulidos y brillantes crean ambientes clásicos y formales, con un carácter mas bien interior, pero ojo con el agua: pueden ser muy resbalosos. Por el contrario, para reforzar un carácter rústico, es conveniente tomar algunos de los elementos utilizados en el jardín y crear la continuidad por medio de ellos. Por ejemplo, usar en el piso de la terraza el mismo material que en los senderos del jardín. Los más rugosos y opacos son los adecuados para lograr este propósito (piedra, ladrillo de canto, etc.).
· El color: Recuerde que los tonos claros reflejan el calor y los tonos oscuros lo absorben. Esto significa que un piso claro ayuda a mantener la terraza menos calurosa que un piso oscuro. Pero cuidado, si la terraza está orientada hacia un sector que recibe mucho sol, puede que sea mejor evitar los tonos muy cercanos al blanco, pues el reflejo de la luz sobre ellos produce un efecto similar al del sol sobre la nieve, constituyéndose en una verdadera molestia para los ojos.

Opciones de materiales
· Ya lo hemos dicho: no existe un piso único perfecto para cada recinto. En determinados casos, las ventajas estéticas de unos pueden no coincidir con las ventajas prácticas o económicas de otros. Un piso estéticamente atractivo puede resultar difícil de cuidar y otro muy económico puede tener corta vida en ciertas situaciones.
· Cerámica: Recuerde que, por muy atractiva o económica que parezca una cerámica de muro, no debe ser instalada sobre el piso, terminaría quebrada o rayada. El factor determinante a la hora de escoger una cerámica para terraza es el PEI (ver: Cómo elegir la cerámica adecuada). Se recomiendan las de PEI igual o superior a 3. Las cerámicas esmaltadas, si bien son ideales para muros, pueden ser peligrosas de usar en pisos, pues su superficie se vuelve muy resbalosa en combinación con el agua. Por otro lado, algunas rústicas y muy porosas resultan difíciles de limpiar. También en zonas con fríos extremos, es importante considerar el nivel de absorción de agua del material. Si acumula mucha en su interior, las piezas pueden terminar quebrándose por la expansión generada al congelarse el agua.
· Porcelanato: De características similares a la cerámica, difiere de ésta en su elaboración. Se trata de una masa uniforme a la que se le adhiere color y se le otorga distintas terminaciones: lisa, rugosa o con textura. En terrazas al aire libre se recomiendan las con mayor textura, para evitar los resbalones.
· Baldosa: Con frecuencia se encuentran en casas antiguas o de diseño rústico. Se fabrican con mezclas preparadas en base a cemento común o blanco, polvos de mármoles o arenas finas y colorantes. Es menos resistente y generalmente más costoso que la cerámica, pero que otorga una terminación rústica y artística muy atractiva. Conviene darles una protección antimanchas para que conserven mejor su apariencia.
· Piedra pizarra: Es un material bastante pesado, que debe instalarse sobre base de hormigón. Las hay en diversos tonos: grises, verdosas, oxidadas. Su rusticidad en combinación con el acero en líneas muy puras agrega un toque de distinción y modernidad. Al sellar sus poros con un producto adecuado se consigue mantenerla impecable durante muchos años. Para darle mayor brillo se pueden emplear emulsiones abrillantadoras o aceite de linaza. Queda muy bien la mezcla de esta piedra con alfombras y esteras.
· Piedra laja: Entre el grupo de las piedras, esta es una opción relativamente económica, pero tiene el inconveniente de ser muy pesada; por esto, si se trata de terrazas elevadas habrá que considerar una estructura adecuada para soportar su peso. Se consiguen en varios colores y en distintos cortes (de cantos irregulares o redondeados), con superficie regular o irregular. Para una mejor protección es preciso "curarlas" con un tratamiento antimanchas. Las más oscuras pueden ver realzados sus tonos con un tratamiento de cera o algún producto especial que las selle y evite que se vuelvan blancuzcas.
· Terracota: Se trata de la tradicional baldosa color ladrillo. Puede venir con tratamiento a fuego para resistir las manchas y también esmaltadas. No es aconsejable su uso en zonas de fríos extremos.
· Mármol: Es una alternativa interesante por su resistencia y por los diseños naturales e irrepetibles de sus vetas, pero es caro, pesado y necesita una mantención más cuidadosa que la de una cerámica. Su gran atractivo está en que confiere una imagen de sofisticación, lujo y elegancia a los ambientes. Existen diversos tipos de mármol, que varían en colorido, textura y en el diseño de sus vetas. Para su correcta instalación se requiere mano de obra especializada. Es importante sellarlo y utilizar productos especiales para su limpieza.
· Mosaicos: Permiten construir pisos altamente decorativos, con muchísimas posibilidades de diseños y colores. Se trata de superficies resistentes al uso cotidiano (es un material muy duro), a la humedad, y a la luz solar por lo que puede ser instalado en exteriores. Poseen una alta resistencia a los cambios de temperatura, los agentes químicos y atmosféricos, y al paso del tiempo. Sin embargo, se necesita tiempo y mano de obra especializada para su colocación, principalmente en diseños complejos.
· Pisos de ladrillo: Se trata de una opción económica y decorativa, pero también bastante pesada, por lo que debe instalarse sobre una base resistente, seca y bien nivelada. Bien instalados, pueden lucir muy atractivos, especialmente en senderos y terrazas de ambientes rústicos y naturales. Permiten diversas composiciones geométricas y su color terracota contrasta muy bien con el verde. Como son muy porosos, es aconsejable aplicarles un tratamiento impermeabilizante para aumentar su vida útil y facilitar la limpieza, aunque algunas personas prefieren dejarlos al natural y disfrutar del desgaste propio que se produce con el tiempo.
· Pastelones: Son losetas prefabricadas de hormigón simple, ideales para terrazas rústicas o provisorias. Hay de diversos tamaños y formas, con cantos superiores redondeados o vivos. Los más empleados son los cuadrados, pero también los hay con aristas curvas o con forma hexagonal. Cuando son de diemnsiones pequeñas se les llama "Adoquines de cemento" o "Adocreto".
· Adoquines de cemento y Adocreto: Se trata de un material resistente, duradero y que requiere muy pocos cuidados. Se fabrica en diversos colores y se puede instalar conformando diversos diseños. Como va soportado sobre una cama de arena, puede ser removido o reemplazado con mucha facilidad, lo que permite su reutilización.
· Madera impregnada: La madera es un material noble, que ayuda a crear ambientes cálidos y acogedores. La madera impregnada es una madera que ha sido sometida a un tratamiento de preservación, hasta producir saturación de sus fibras con algún producto preservante; esto, con el fin de evitar la pudrición y el ataque de insectos. Hay muchas variedades de madera, por lo que a la hora de elegir la adecuada deberá hacerse asesorar por un especialista ya que el clima específico del lugar es un factor determinante en su elección. La mezcla de tablones de madera y piedra puede lucir muy atractiva, especialmente en un ambiente zen. Se puede complementar con algunas macetas con varas de bambú.
· Césped artificial: Aunque hay alternativas de aspecto muy similar al césped natural, su uso en terrazas sólo se justifica en casos muy especiales. Por ejemplo, sobre una zona de un techo plano que tiene mucha vista y no se puede cargar con materiales pesados. En esos casos, generalmente se utilizan también trillages de madera, desde donde se cuelgan algunos canastos o macetas livianas, plásticas o de fibra de vidrio.
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